CC por Abhishek Jacob
El aprendizaje de la historia es clave para los jóvenes en el aspecto de que, si bien no les enseña el porqué de las problemáticas actuales, sí les proporciona información sobre el funcionamiento de las sociedades pasadas, y su análisis desemboca en habilidades para comprender las situaciones contemporáneas.
La historia no es una ciencia que explique el presente, no
realmente, y el no entender este punto puede crear confusiones a la hora de
buscar una solución a los problemas de la actualidad pues la historia social no
está destinada a repetirse invariablemente y su conocimiento no puede otorgar
un saber exacto de la manera en la que se desarrollarán los acontecimientos a
futuro, creer esto resultaría ilusorio. La historia es útil para abordar los
temas, para sentar la base del conocimiento sobre los sistemas.
Como ya se ha explicado, la historia fue primeramente
incluida en las escuelas con propósitos nacionalistas, para crear una identidad
patriótica y que el gobierno pudiera aprovechar los frutos de esta específica
aplicación de la historiografía, es justamente por este motivo que se debe
reconocer a la materia como una ciencia social, útil en el reconocimiento
crítico de la propia identidad y en el desarrollo de habilidades para la
comprensión de otras disciplinas sociales. No hay que mantenerla en el erróneo
concepto de un mero instrumento ideológico.
Es importante para el alumno, comprender que la historia no
relata sólo los eventos por sí mismos o nunca se verá interesado en la materia.
Repito entonces que se necesita el dinamismo en los métodos de la enseñanza
histórica, no es cuestión únicamente de estudiar a los hechos pasados como
narraciones cerradas sino también de entender el procedimiento que se lleva a
cabo para llegar a su conocimiento y por su puesto la explicación de los
mismos.
El mejor tipo de aprendizaje que un alumno pueda tener no es
aquel que fácilmente repita de memoria, es el que despierta en su mente la
curiosidad y las dudas necesarias para que le incite a saber más.
Análisis personal en base a las opiniones de Joaquín Prats Cuevas, catedrático de Didáctica de la Historia de la Universidad de Barcelona

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