martes, 30 de agosto de 2016

El mercado municipal de Hermosillo

Conforme me iba a acercando me di cuenta de que el mercado estaba lleno de gente, era grande y bastante ruidoso. Al menos lo suficientemente grande para imaginar adentro dos o tres casas de doble piso. Así como lo suficientemente ruidoso para escuchar a lo lejos las voces indefinidas de sus clientes y trabajadores.  Cuando me encontré con la persona que me acompañaría en la actividad su primer comentario del sitio fue que servía también como punto de referencia. Creo que es una opinión acertada ya que entre la infinidad de negocios del centro, de los cuales muchos se repiten en tipo de productos y temáticas, el mercado no es sólo uno de los más singulares sino también de los más históricos. Se encuentra rodeado por calles y más allá de ellas por locales de venta, exceptuando el lado que es continuo a un andén en el que la gente se detiene a ofrecer sus servicios o sólo para sentarse a descansar.

Respecto a los alrededores debo decir que incluso en ellos el característico olor a carne cruda del mercado es distinguible. Entre las cosas que observé primero fueron los puestos de carnicería en los que hombres trabajaban cortando miembros de animales y trozos de carne más pequeños, completamente adentrados en su labor.

En el muro del lado sur tiene una placa que hace alusión a la fundación de Hermosillo por el capitán Agustín de Vildosola. Las fechas que mencionan son 1742 y 1942.

Sobre la gente lo primero que llamó mi atención fue que muchos señores utilizaban sombreros cheros, y la mayoría de las personas, hombres y mujeres, lucían de más de cincuenta años. Había pocos jóvenes en todo el mercado.

Cuando recién entramos por el lado este vimos a uno de los de sombrero tocando la guitarra mientras cantaba una canción de Rocío Durcal. Los puestos más numerosos eran de comida y casi todos estaban llenos de gente que desayunaba. Había dos cafeterías a los lados y una de ellas tenía en venta pan dulce seguramente de producción local, ambas contaban con refrigeradores de Coca-Cola como la mayoría de los locales en las entradas.

En medio del mercado también había puestos de comida mexicana y regional, además de sitios donde vendían frutas y verduras en mucho mejor estado que en algunas cadenas de supermercados en la ciudad. Hubo sólo un puesto de tacos de carnitas de cerdo vacío; no había gente además de los trabajadores.

Vi un negocio de mariscos protegido por tiras de plástico grueso que lo resguardaban del calor externo. Aparte funcionaban para concentrar ahí el aroma y que no se esparciera en el resto del lugar. Esto me pareció especialmente interesante ya que fue lo primero que noté del puesto incluso antes de los hules; a pesar de que todo el interior del mercado tenía una fuerte mezcla de olores no había entre ellos ninguno de mariscos.

Esta era de las características que se me figuraron más distintivas del edificio: el aroma. Uno de los motivos podría ser la ventilación ya que en la parte alta sólo había algunas rejillas para dejar pasar el aire, además unos abanicos rodeaban la parte alta de los puestos en el centro y todas las puertas estaban abiertas. Sin embargo, me quedó claro que no era suficiente para despejar los aromas de comida. Por otra parte no sentí que fuera un lugar sofocado ni caluroso, tal como me habían dicho que sería, aunque también pudo tener que ver con el hecho de que fui en la mañana, aproximadamente a las nueve.  Quizá si hubiera realizado la observación en  la tarde el clima habría sido menos confortable.

Entre otras cosas algo que también me sorprendió fue la gran cantidad de tiendas con productos típicos mexicanos y artículos sonorenses. Abundaban recuerditos de Hermosillo, triques nacionales y comida como la machaca, las obleas rellenas, el queso regional; también alimentos básicos como las frutas, verduras, legumbres, granos y, por supuesto, las olorosas carnes crudas (desde cortes magros hasta patas de cerdo y pancita).

Además de lo mencionado observé más puestos de comida que preparaban ahí, corrida y de desayunos. Había tacos en abundancia y variedad; de cabeza, de barbacoa, de chicharrón, de otras cosas que nunca he probado como los sesos, etc. Había preparaciones como huevos al gusto, molletes, quesadillas, caldos, etc. También estaban las famosas malteadas, de las que tanto me habían hablado los amigos de la carrera, y hasta venta de tamales ya preparados y para hacer. Al respecto me pareció especialmente destacable lo baratos que eran los productos; algunos conocidos habían tenido que comprar masa para elaborar y vender y tuvieron que pagar el doble de lo que costaba en el mercado.

A decir verdad, casi todos los productos que observé tenían precios, a mi punto de vista, bastante accesibles. Y más sorprendente aún fue que  nada ahí lucía de mala calidad; al contrario, mientras escribo sigo considerando lo conveniente que sería cambiar el lugar donde compramos las verduras.


jueves, 25 de agosto de 2016

¿Cómo es la Universidad de Sonora?

La Universidad de Sonora es una institución educativa dirigida por el gobierno y para servicio público. Su comité de fundación data de la década de los 30’s, pero no se inaugura sino hasta 1942. Actualmente las instalaciones se mantienen en constante desarrollo al igual que los planes de estudio y la ampliación del campus.

Desde sus inicios se implementaron diversos símbolos para identificar a la institución, como fueron el escudo, el himno, los murales y el lema que reza “el saber de mis hijos hará mi grandeza”, escrito por el profesor José Vasconcelos en 1945.

Hoy en día es una universidad con una amplia oferta educativa y un campus acorde para incluir todos los edificios necesarios. Existen un total 28 maestrías, 8 especialidades, 12 doctorados, 39 licenciaturas y 8 ingenierías para los aspirantes. Los de nuevo ingreso comienzan su proceso de admisión desde la primera mitad del año. Éste se concluye todos los meses de agosto al inicio del ciclo escolar. Además, la universidad cuenta con servicios externos como bibliotecas, escuela de idiomas, laboratorios, centros de artes y deportivos, etc.

Considero que no sólo es una escuela sumamente eficiente en cuanto a lo que ofrece al alumnado, sino que también tiene una gran variedad de servicios para todas las necesidades y gustos de quienes nos beneficiamos de ser estudiantes. Incluso para las personas externas.

A pesar de ello, es imposible negar que como casi toda institución gubernamental también tiene sus inconvenientes, desde problemas constantes con trámites hasta las famosas huelgas de los trabajadores. Es imposible olvidar que en el 2014 increíblemente hubo una huelga que duró 68 días y puso en paro todas las actividades dentro de la institución. El resultado no fue sólo un descontento general entre los empleados sino también en los alumnos, quienes se vieron en el inconveniente de atrasar sus clases hasta los meses de verano. En esas fechas el temor de perder todo el semestre era palpable para cada uno de los estudiantes, pero en su mayoría se mantuvieron al margen de la problemática laboral. Sin lugar a dudas se generalizó la perspectiva de toda una ciudad sobre el papel del rector como un pésimo negociador. Queda por demás decir que un buen número de personas aún perciben el manejo de la universidad estatal como uno plagado de corrupciones e irregularidades. Otros tantos problemas legales de menor impacto, y que han involucrado a muchos los estudiantes a lo largo de los años,  sólo sirven para reforzar la visión negativa que se tiene de la institución.

Independientemente hemos de considerar que cada persona puede juzgarla según sus propias experiencias. Quienes no han tenido demasiados problemas, o incluso ninguno, con la universidad podrían declarar que se trata de una escuela que cumple todas sus expectativas. Tiene los edificios necesarios para recibir las clases ofrecidas, los servicios del campus incluyen cafeterías, tiendas pequeñas, wifi para estudiantes y maestros, etc. Además de las ya mencionadas bibliotecas, personalizadas según el área y las carreras ubicadas más cerca de ellas; el gimnasio universitario; los campos fútbol y demás deportes dentro de la institución principal; los centros de las artes y otras áreas para exposiciones; las aulas de talleres y de laboratorios; etc. Tampoco pueden faltar los centros de cómputo y los edificios para atender a los alumnos en cualquier necesidad y dentro de un horario regular, además de que cumplen con otras funciones organizacionales necesarias para el buen funcionamiento de la Universidad de Sonora que, como cualquier otra, tiene sus cosas buenas y malas.

Fuentes:
“Historia de la Universidad de Sonora”, consultada el 25 de agosto de 2016, http://www.unison.edu.mx/institucional/historia/
“Sinopsis Histórica”, consultada el 25 de agosto de 2016, http://www.unison.edu.mx/institucional/historia/sinopsis.htm
“Historia: 1953-1973 Desarrollo Institucional”, consultada el 25 de agosto de 2016, http://www.unison.edu.mx/institucional/historia/desarrollo.htm
“Símbolos Universitarios”, consultada el 25 de agosto de 2016, http://www.unison.edu.mx/institucional/simbolos/escudo.htm
“Servicios a la Comunidad”, consultada el 25 de agosto de 2016, http://www.unison.edu.mx/institucional/servicios/
“Oferta educativa de licenciatura”, consultada el 25 de agosto de 2016, http://www.ofertaeducativa.uson.mx/
“Tras 68 días; culmina huelga en la Universidad de Sonora”, consultada el 25 de agosto de 2016, http://www.excelsior.com.mx/nacional/2014/05/08/958102

“Oferta educativa”, consultada el 25 de agosto de 2016, http://www.unison.edu.mx/oferta_educativa/posgrados.htm