miércoles, 29 de octubre de 2014
La Influencia de Frida Kahlo en la cultura mexicana
A continuación presento una grabación del análisis personal que hice sobre el tema.
miércoles, 22 de octubre de 2014
El valor de la fotografía como fuente histórica (Presentación)
A continuación agregaré una presentación realizada en Prezi donde resumo las ideas principales de la entrada anterior.
miércoles, 15 de octubre de 2014
El valor de la fotografía como fuente histórica
CC por Rudy E. Escoto
Existe una limitación básica para todo tipo de investigación
teórica, y resulta especialmente característica del estudio histórico. Hablo de
nuestra imposibilidad para obtener conocimiento directo.
Como ya he explicado, una de las especificidades de la
historia es nuestra incapacidad por tener contacto con el objeto de estudio,
que se refiere a los eventos pasados. Es entonces una singularidad que
nos cierra y abre caminos, la primera porque estamos limitados a la hora de comprobar lo que las fuentes nos dicen; la segunda porque
tal y como las nos ofrecen información determinada, a la vez, llenan de
posibilidades para una explicación de lo estudiado.
Nosotros no podemos entrar en la mente detrás de aquellos vestigios que analizamos y mucho menos tenemos la capacidad de observar
un evento histórico pasado con ojos propios, ni siquiera aspirar a sentir lo
mismo que quienes lo vivieron. Nuestra lejanía con la historia que estudiamos
está condicionada por el material que podemos obtener de ella. Son muchos los medios que nos presentan una
imagen con la característica de ser, aparentemente, mucho más informativa que
una explicación escrita. Un ejemplo es la fotografía.
Cabe decir que, en el caso de la investigación formal, las
imágenes no dicen más que mil palabras. Al menos desde mi punto de vista dicha
afirmación sería demasiado ilusoria.
Todo historiador está limitado independientemente de que
posea muy buenas fotografías como referencia. Una imagen -a pesar de haber sido
tomada en el punto oportuno o que pueda ofrecernos información valiosa-, no nos otorgará los datos específicos detrás de ella. Especialmente cuando se trata de un caso en el que la fotografía es nuestra única fuente, entonces la investigación estaría reducida.
Es importante definir que existe siempre una posición personal
cuando se recupera una imagen, uno no puede ser 100% indiferente de lo que se
captura de primera mano, y hay una gran diferencia entre aquello que se vive y
lo que sólo se observa en una fotografía. El papel del fotógrafo es, indistintamente
de lo que he afirmado antes, determinante para obtener un grado muy especial de
profundidad en la información.
¿A qué me refiero con esta contradicción? Ciertamente una imagen nunca nos
proporcionará todos los datos necesarios para hacer el análisis completo de un
evento histórico. Sin embargo el que nos dé un elemento visual siempre apoya a
la investigación, especialmente cuando se trata de una imagen con las
características adecuada para que uno afirme que, ésta, logra capturar el
momento idóneo, el sentimiento representativo de lo que se estudia, o la
verdadera esencia de un instante crucial. Esto y más es lo que se puede
recuperar de una fotografía. Tal vez no tiene un valor estadístico ni
definitivo, y en muchas ocasiones su calidad es de carácter ambiguo, pero el
hacer la distinción entre lo que se vive y lo que se aprecia en la fotografía
es de suma importancia por la misma cuestión de su validez informativa. Sobre la fragmentada realidad que captura y la realidad espacio-temporal que no podemos observar.
¿Cómo se puede asegurar que es igual el estudiar una imagen histórica
al hecho de vivir un evento histórico? Sobre todo si dicha imagen tiene la
cualidad de crear las sensaciones descritas en el espectador. ¿No es, por lo
tanto, adecuado decir que aquel que capturó la imagen pudo vivir el instante
con mucha más potencia y calidad informativa que nosotros? Quizá, incluso, con
menos conocimiento del tema que el obtenido por un historiador al leer sobre
éste; pero definitivamente el fotógrafo se encuentra en una posición clave.
Una posición clave que los investigadores teóricos sólo
pueden anhelar.
Objetivos del blog
He de explicar brevemente que el motivo de creación de esta página fue para cumplir con las prácticas escolares de la Universidad de Sonora, realizadas en el 1er semestre de la licenciatura en Historia tanto para la materia de Introducción a las Ciencias Sociales como para Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación.
Independientemente planeo continuar publicando en este blog algunos de mis trabajos escolares y de diversos temas de interés histórico.
Independientemente planeo continuar publicando en este blog algunos de mis trabajos escolares y de diversos temas de interés histórico.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Lo que entiendo por historia
¿Qué
es la historia?
Personalmente
entiendo a la historia con dos definiciones, la primera, descrita por
Erich Kahler, es aquella que la define como el evento histórico, su
contexto y lo que desencadena, no el estudio del mismo. La otra
manera de describirla es casi contraria, Robin G. Collingwood nos
habla de ella y es también la definición por la que me inclino más,
donde explica que la Historia es efectivamente un estudio. Más
que eso, es una ciencia social pues busca plantear preguntas sobre el
objeto que le concierne. La ciencia no se refiere sólo a coleccionar
y clasificar datos, tal como dice Khaler que no se trata de
“reconstruir” la historia sino que tiene el propósito de
determinar una incógnita para darle explicación.
A
partir de este planteamiento en el que definimos a la Historia como
un tipo de ciencia específica, también se derivan otras
perspectivas que dependen de la prioridad de su objeto de estudio y
de los métodos por los cuales se llega al conocimiento histórico.
Luis Villoro Toranzo afirma que son dos funcionalidades las que pueden definirla y me parecen
igualmente acertadas: como una forma de comprender al pasado desde un
punto de vista actual, o un intento por explicar el presente a partir
de sus antecedentes.
¿Cuál
es su objeto de estudio?
Se
tiene la idea errónea de pensar que la Historia estudia al pasado,
pero esto nace como una mal interpretación del concepto ya que el
pasado, por principio, no existe, tal como explica Enrique
Moradiellos García, es un espacio y un tiempo que sencillamente no
acontece más y por lo tanto no tiene lugar en nuestra realidad. Lo
que la historia estudia es mucho más concreto que el ambiguo término
de “pasado”: se trata específicamente de las acciones
pretéritas. En el caso de la historia del hombre se concentraría en
los acontecimientos humanos de mayor trascendencia, Khaler escribe
que no todo evento es historia sino sólo aquel que tiene un
significado, es entonces trabajo del historiador el otorgárselo o no.
Al ubicar un dato histórico en un contexto mayor –por lo tanto
encontrarle conexiones- adquiere una función, se vuelve algo útil y
es en ese momento que obtiene significado.
Características
de su método de investigación
Para
un historiador el uso de fuentes es un requerimiento básico, el
estudio que realiza no puede estar completo sin el apoyo de la
información externa y la crítica hacia la procedencia de los datos
es igualmente importante. La especificidad de la historiografía
viene de varios factores, como que no es posible crear nuevas fuentes
si se toma en cuenta que el objeto de estudio ya no acontece y por lo
tanto toda verdad obtenida del mismo no es una verdad absoluta, sino,
como la denomina Moradiellos, una “verdad histórica”,
completamente alejada de las hipótesis comprobables en las ciencias
exactas. De igual forma, Collingwood nos hace notar que el hecho de
conocer los efectos de un evento histórico es por sí mismo una
singularidad que ningún otro tipo de estudio posee, y puede
fácilmente influenciar la manera en la que analizamos los datos.
Otra
distinción es la completa dependencia hacia las fuentes, se vuelve
una dificultad primordial si se investiga a la historia que no dejó
registro suficiente o bien, éste resulta demasiado ambiguo.
Situaciones de esa índole se convierten en delimitantes para la
tarea del historiador, ya que a la falta de fuentes sólo se puede
continuar con la esperanza de hallar nuevas, nunca crearlas, o hacer
uso del sentido lógico y la mera suposición.
Algo
que a mí en lo personal me parece una distinción muy singular de la
historia es cierta característica que comparte con el resto de las
ciencias sociales, me refiero a la subjetividad de su estudio.
En
cierta forma, toda historia es contemporánea en la medida que el
historiador se apoya sobre sus conocimientos del mundo contemporáneo
para interpretar el material que analiza. Vuelvo entonces a retomar
la visión de Moradiellos para afirmar que, al narrar un relato
histórico, no se trata solamente de describir hechos pasados, es
necesario construirlo a partir de las fuentes y utilizando un método
en el que, para bien o para mal, no se puede eliminar a la mentalidad
de uno.
De
este punto surge la imposibilidad del investigador para desligarse
completamente de un evento histórico e interpretarlo con total
imparcialidad. Al volver a vivir su objeto de estudio a través de
las fuentes debe hacerlo con la mente del hombre contemporáneo,
infiriendo y analizando con sus conocimientos, valores, ideologías y
experiencias propias. A pesar de esto el historiador ha de analizar
con ojos críticos y siempre fundamentar su conocimiento e
interpretación con la ayuda de las fuentes comprobables.
Nuevamente
reafirmo dicho aspecto como una parte primordial para el método de
investigación histórica, es simple y sencillamente imposible
trabajar sin fuentes.
Función
social
Primeramente
es necesario explicar que la historia tiene un carácter comunitario,
no concierne a un solo individuo sino a un grupo de personas
relacionadas entre ellas y con su entorno, por lo tanto, y nuevamente
partiendo de las ideas de Khaler y Villoro, explico que a la historia
le concierne sólo aquello que es significativo en un total mayor que
el evento en sí. Y ciertamente la función que posee para con las
personas es proporcionalmente relevante.
Uno
de los múltiples usos de conocimiento histórico es el que da
constancia de nuestro propio origen, tal vez no en el más personal
de los sentidos –como en el caso de una biografía- pero igualmente
proporciona una conciencia de lo que nos forma como individuos.
La
historia es un medio para conocer nuestra realidad contemporánea
pues sin un pasado con el que relacionarla no podríamos comprender
el presente; al encontrar el principio de algo también encontramos
el fundamento que da razón de lo que es ahora. De lo que somos
ahora.
Ciertas
afirmaciones, tanto de Collingwood como de Moradiellos respecto a
este punto, me parecen apropiadas: ambos autores explican que
únicamente a través del saber de lo que se ha hecho puede uno
sentar las bases de lo que se puede hacer. Desde mi punto de vista
las personas no pueden bajo ningún concepto conocer algo realmente a
menos que entienda sus orígenes. De cierta manera las acciones del
hombre en el pasado y pueden determinan a las actuales; lo que fuimos
es lo que somos.
Por
otra parte resulta pertinente decir que la Historia no tiene una
función única para el ser humano. Es precisamente por su cualidad
de querer explicar el presente que sabemos que existe una motivación,
una necesidad actual que sólo puede ser contestada por medio de la
investigación histórica. Se busca una practicidad en el
conocimiento obtenido.
Además,
la historia es portadora no sólo del origen del hombre sino también
se su comunidad y por consiguiente tiene la cualidad de otorgar una
identidad. De crear, al mismo tiempo, lazos entre el individuo y su
comunidad. Tanto el mito en la historia antigua como la historia
nacional en la más cercana han servido a este propósito. Ayudaron a
sustentar, por ejemplo, la formación de instituciones, ya que
proporcionan una base que explica los principios que forman a la
colectividad. La practicidad de la historia se apoya sobre la
necesidad social y cultural que tiene el hombre de poseer una
conciencia sobre su pasado en conjunto, precisamente Enrique
Florescano lo denomina “memoria colectiva”. El conocer este
aspecto es la mejor manera para tomar conciencia de la identidad de
una comunidad, como resultado, podremos comprender los vínculos que
la forman y tomar una actitud frente a ellos y frente a nuestra
realidad.
Como
Guillermo Bonfil nos hace notar, si no se tiene un pasado colectivo
se pierde la autonomía de la comunidad y junto con ella el derecho
de reclamar a un futuro propio.
La
identidad étnica siempre se fundamenta con la conciencia histórica,
por su parte la historia también se usa como guía para las acciones
posteriores.
Existe
también otra función de la historia que esta explícitamente ligada
a lo ya mencionado sobre dotar de identidad a una comunidad, esta es
la que nos explica Joan Pages, sobre la formación cívica del
individuo.
Entre
las funciones socializadoras de su enseñanza, una de las más
comunes es la finalidad nacionalista, como en el caso de la
implementación de la materia de historia nacional en las escuelas
para inculcar valores patrióticos. El saber histórico debe fomentar
en el estudiante el proceso por el cual se vuelva un miembro activo
de la sociedad y que esté comprometido en mejorarla. Sólo así se
pueden formar los lazos requeridos para conectar con el entorno de
uno y por la tanto con la comunidad.
Sin
embargo, creo que lo más destacable sobre la funcionalidad de la
Historia es la necesidad que tiene de responder a cuestiones
presentes para entender también el futuro que tenemos por delante,
la historia existe para mucho más que sólo estudiar los actos
pasados, ésta justifica nuestra realidad y nos sirve de base para
decidir de qué manera proceder como sociedad.
Referencias de los autores
Kahler, Erich (¿Qué es la historia? México: Fondo de Cultura Económica, 1970, pp. 13-23)
Witold Kula (Reflexiones sobre la historia. México: Ediciones de Cultura Popular, 1985, pp. 35-44)
Robin G. Collingwood (La idea de la historia. México: Fondo de Cultura Económica, 1982, páginas 11-22)
Enrique Moradiellos (El oficio del historiador. España: Siglo XXI, 1994, páginas 1-20)
Luis Villoro (“El sentido de la Historia”, en Moreno Toscano, Alejandra et. al. ¿Historia para qué? México: Siglo XXI, 1993, páginas 33-52)
Enrique Florescano (Para qué estudiar y enseñar la Historia. México: Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América, 2000, páginas 25-40)
Guillermo Bonfil Batalla (“Historias que no son todavía historias”, en Moreno Toscano, Alejandra et. al. ¿Historia para qué? México: Siglo XXI, 1993, páginas 227-245)
Joan Pages ("La educación para la ciudadanía y la enseñanza de la historia: cuando el futuro es la finalidad de la enseñanza del pasado". Universidad Autónoma de Barcelona).
domingo, 5 de octubre de 2014
La importancia de la enseñanza histórica
CC por Abhishek Jacob
El aprendizaje de la historia es clave para los jóvenes en el aspecto de que, si bien no les enseña el porqué de las problemáticas actuales, sí les proporciona información sobre el funcionamiento de las sociedades pasadas, y su análisis desemboca en habilidades para comprender las situaciones contemporáneas.
La historia no es una ciencia que explique el presente, no
realmente, y el no entender este punto puede crear confusiones a la hora de
buscar una solución a los problemas de la actualidad pues la historia social no
está destinada a repetirse invariablemente y su conocimiento no puede otorgar
un saber exacto de la manera en la que se desarrollarán los acontecimientos a
futuro, creer esto resultaría ilusorio. La historia es útil para abordar los
temas, para sentar la base del conocimiento sobre los sistemas.
Como ya se ha explicado, la historia fue primeramente
incluida en las escuelas con propósitos nacionalistas, para crear una identidad
patriótica y que el gobierno pudiera aprovechar los frutos de esta específica
aplicación de la historiografía, es justamente por este motivo que se debe
reconocer a la materia como una ciencia social, útil en el reconocimiento
crítico de la propia identidad y en el desarrollo de habilidades para la
comprensión de otras disciplinas sociales. No hay que mantenerla en el erróneo
concepto de un mero instrumento ideológico.
Es importante para el alumno, comprender que la historia no
relata sólo los eventos por sí mismos o nunca se verá interesado en la materia.
Repito entonces que se necesita el dinamismo en los métodos de la enseñanza
histórica, no es cuestión únicamente de estudiar a los hechos pasados como
narraciones cerradas sino también de entender el procedimiento que se lleva a
cabo para llegar a su conocimiento y por su puesto la explicación de los
mismos.
El mejor tipo de aprendizaje que un alumno pueda tener no es
aquel que fácilmente repita de memoria, es el que despierta en su mente la
curiosidad y las dudas necesarias para que le incite a saber más.
Análisis personal en base a las opiniones de Joaquín Prats Cuevas, catedrático de Didáctica de la Historia de la Universidad de Barcelona
sábado, 4 de octubre de 2014
La relación entre la enseñanza de la historia y la conciencia ciudadana
Existen varias funciones socializadoras para su enseñanza,
una de las más comunes es la finalidad
nacionalista, como en el caso de la implementación de la materia de historia
nacional en las escuelas primarias y secundarias, esto con el propósito de
inculcar valores patrióticos en los ciudadanos desde una edad temprana.
Se puede inferir que, ciertamente, la educación básica es
una etapa en la que se crea la conciencia colectiva, y toda reforma que se
aplique en ella afectará también al futuro de la sociedad que egrese. Sin
embargo esta función también ha sido implementada con fines negativos, tal como
se ejemplifica en las numerosas guerras de los siglos pasados donde la
identidad civil y política común sirvió de incentivo para idealizar a la
historia nacional como única, de esta
manera se creó un incentivo para que la población defendiera su patria.
Con los mismos propósitos nacionalistas, los datos
históricos enseñados en escuelas han sido cuidadosamente seleccionados hasta
convertirlos en tendenciosos, el proceso se sustenta en decir que es con el fin
de que el estudiante se forme un lugar en la sociedad de su nación. Los poderes
a cargo de la tarea ven el cambio del contenido en la historia dada en escuelas
como una amenaza al estado actual de las cosas, por lo que se continúa enseñando
la materia como si se narrase un relato invariable y finito.
El fenómeno de la enseñanza histórica parcial, o incluso
alterada, va más allá de crear conceptos e ideologías concretas en las mentes
jóvenes para los fines de las instituciones. Se trata de limitar la capacidad
de pensar por uno mismo y el aprender a criticar la información, ya que estas
habilidades son primeramente obtenidas en la etapa escolar.
El saber histórico debe fomentar en el estudiante el proceso
por el cual se vuelva un miembro activo de la sociedad y que esté comprometido
en mejorarla. La historia ha de otorgar valores de identidad, respeto, tolerancia
y empatía, sólo así se pueden formar los lazos requeridos para conectar con el
entorno de uno y por la tanto con la comunidad en la que se vive –claramente me
refiero a la enseñanza de la historia local-.
La educación de la ciudadanía tiene un vínculo con la
historia en la medida de que ésta instruya sobre conceptos políticos generales,
democráticos e
ideologías concretas sobre los mismos. Por supuesto que para la correcta
aplicación del saber dado, todo ha de ser con el único y puro propósito de que el estudiante tome camino a partir de las bases sentadas y pueda formar ideas propias.
ideologías concretas sobre los mismos. Por supuesto que para la correcta
aplicación del saber dado, todo ha de ser con el único y puro propósito de que el estudiante tome camino a partir de las bases sentadas y pueda formar ideas propias.
CC por Gabriel Flores Romero
A un alumno se le debe capacitar en muchos aspectos,
igualmente relacionados con la construcción de una mente ciudadana, con el
conocimiento histórico. Algunos de estos aspectos son elaborar un sentido
crítico para el análisis de información; conseguir una madurez política, activa
y productiva; obtener la iniciativa de trabajar sobre problemáticas sociales
contemporáneas; aprender a relacionar su pasado, actualidad y futuro para poder
armarse de una conciencia histórica; entre otros tantos.
Para lograr los objetivos deseados respecto a una ciudadanía
positiva, la historia impartida en las escuelas ha de ser diferente a la que
hasta ahora se consideraba adecuada: necesita atender a la problemática
contemporánea y para ello debe tener una perspectiva moderna. De la misma
manera en la que se le da importancia a la historia de El Renacimiento, su
estudio ha de otorgarla a los eventos cercanos,
como los de mayor influencia en el siglo
pasado y así conseguir la conciencia que se requiere para comprender los
antecedentes más directos de nuestra realidad. Igualmente la materia requiere
de un enfoque comparativo pues es fundamental para la comprensión del cambio y
la continuidad, además de que enfrenta al estudiante con un proceso interactivo
para comprender los datos. Este dinamismo es básico en la mentalidad de un miembro
productivo para la ciudadanía.
La historia tampoco debe tratarse en aspectos generales, sería
un limitante. Por su complejidad, estudio de casos concretos es mucho más
efectivo para potencializar el razonamiento del alumno. También debe de darse
el protagonismo necesario a los grupos marginados.
El estudio histórico tiene que aportar una conciencia
ciudadana para que los jóvenes de ahora obtengan el saber de que su futuro es
el resultado de una relación continua con su pasado, de lo que fue, lo que es y
lo que se puede llegar a ser en un mundo con las características actuales: un
mundo globalizado, en el que las acciones que tomamos repercuten sobre una
realidad mucho más amplia que antes y por lo tanto el concepto de nuestra ciudadanía
no puede ser más de carácter exclusivamente nacional.
Análisis personal en base al texto: "La educación para la ciudadanía y la enseñanza de la historia: cuando el futuro es la finalidad de la enseñanza del pasado".
De Joan Pages
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