La Universidad de Sonora
La Universidad de Sonora es una institución educativa
dirigida por el gobierno y para servicio público. Su comité de fundación data
de la década de los 30’s, pero no se inaugura sino hasta 1942. Desde sus inicios se implementaron diversos símbolos para identificar a la institución, como fueron el escudo, el himno, los murales y el lema escrito por el profesor José Vasconcelos en 1945. Actualmente las
instalaciones se mantienen en constante desarrollo al igual que los planes de
estudio y la ampliación del campus.
Es una universidad con una amplia oferta
educativa y un campus acorde para incluir todos los edificios necesarios.
Existen un total 28 maestrías, 8 especialidades, 12 doctorados, 39
licenciaturas y 8 ingenierías para los aspirantes. Los de nuevo ingreso
comienzan su proceso de admisión desde la primera mitad del año. Éste se
concluye todos los meses de agosto al inicio del ciclo escolar. Además, la
universidad cuenta con servicios externos como bibliotecas, escuela de idiomas,
laboratorios, centros de artes y deportivos, etc.
Considero que no sólo es una escuela sumamente eficiente en
cuanto a lo que ofrece al alumnado, sino que también tiene una gran variedad de
servicios para todas las necesidades y gustos de quienes nos beneficiamos de
ser estudiantes. Incluso para las personas externas. A pesar de ello, es
imposible negar que como casi toda institución gubernamental también tiene sus
inconvenientes, desde problemas constantes con trámites hasta las famosas
huelgas de los trabajadores. Muchos perciben el manejo de la universidad
estatal como uno plagado de corrupciones e irregularidades. Otros tantos
problemas legales de menor impacto, y que han involucrado a muchos los
estudiantes a lo largo de los años, sólo
sirven para reforzar la visión negativa que se tiene de la institución.
Independientemente hemos de considerar que cada persona
puede juzgarla según sus propias experiencias. Quienes no han tenido demasiados
problemas con la universidad, o incluso ninguno, podrían declarar que cumple todas sus expectativas. Tiene los edificios
necesarios para recibir las clases ofrecidas, los servicios del campus incluyen
cafeterías, tiendas pequeñas, wifi para estudiantes y maestros, etc. Además de
las ya mencionadas bibliotecas, personalizadas según el área y las carreras
ubicadas más cerca de ellas; el gimnasio universitario; los campos fútbol y
demás deportes dentro de la institución principal; los centros de las artes y
otras áreas para exposiciones; las aulas de talleres y de laboratorios; etc.
Tampoco pueden faltar los centros de cómputo y los edificios para atender a los
alumnos en cualquier necesidad y dentro de un horario regular, además de que
cumplen con otras funciones organizacionales necesarias para el buen
funcionamiento de la Universidad de Sonora que, como cualquier otra, tiene sus
cosas buenas y malas.
Fuentes:
“Historia de la Universidad de Sonora”, consultada el 25 de
agosto de 2016, http://www.unison.edu.mx/institucional/historia/
“Sinopsis Histórica”, consultada el 25 de agosto de 2016, http://www.unison.edu.mx/institucional/historia/sinopsis.htm
“Historia: 1953-1973 Desarrollo Institucional”, consultada
el 25 de agosto de 2016, http://www.unison.edu.mx/institucional/historia/desarrollo.htm
“Símbolos Universitarios”, consultada el 25 de agosto de
2016, http://www.unison.edu.mx/institucional/simbolos/escudo.htm
“Servicios a la Comunidad”, consultada el 25 de agosto de
2016, http://www.unison.edu.mx/institucional/servicios/
“Oferta educativa de licenciatura”, consultada el 25 de
agosto de 2016, http://www.ofertaeducativa.uson.mx/
“Tras 68 días; culmina huelga en la Universidad de Sonora”,
consultada el 25 de agosto de 2016, http://www.excelsior.com.mx/nacional/2014/05/08/958102
“Oferta educativa”, consultada el 25 de agosto de 2016, http://www.unison.edu.mx/oferta_educativa/posgrados.htm
El mercado de Hermosillo
Conforme me iba a acercando me di cuenta de que el mercado estaba
lleno de gente, era grande y bastante ruidoso. Al menos lo suficientemente
grande para imaginar adentro dos o tres casas de doble piso. Así como lo
suficientemente ruidoso para escuchar a lo lejos las voces indefinidas de sus
clientes y trabajadores. Cuando me
encontré con la persona que me acompañaría en la actividad su primer comentario
del sitio fue que servía también como punto de referencia. Creo que es una
opinión acertada ya que entre la infinidad de negocios del centro, de los
cuales muchos se repiten en tipo de productos y temáticas, el mercado no es
sólo uno de los más singulares sino también de los más históricos. Se encuentra
rodeado por calles y más allá de ellas por locales de venta exceptuando el
lado que es continuo a un andén en el que la gente se detiene a ofrecer sus
servicios, o sólo para sentarse a descansar.
Respecto a los alrededores debo decir que incluso en ellos el
característico olor a carne cruda del mercado es distinguible. De las cosas
que observé primero estaban los puestos de carnicería en los que hombres
trabajaban cortando miembros de animales y trozos de carne más pequeños,
completamente adentrados en su labor.
Los puestos más numerosos eran de comida y casi todos
estaban llenos de gente que desayunaba. Había dos cafeterías a los lados y una
de ellas tenía en venta pan dulce seguramente de producción local, ambas
contaban con refrigeradores de Coca-Cola como la mayoría de los locales en las
entradas. En medio del mercado también había puestos de comida mexicana y
regional, además de sitios donde vendían frutas y verduras en mucho mejor
estado que en algunas cadenas de supermercados de la ciudad.
Una de las características que se me figuraron más
distintivas del edificio era la fuerte concentración de los aromas. Podría ser debido
a la ventilación ya que en la parte alta sólo había algunas rejillas para dejar
pasar el aire, además el lugar tenía unos abanicos en lo alto de los puestos del
centro y todas las puertas estaban abiertas. Sin embargo me quedó claro que no
era suficiente para despejar los olores de comida.
Por otra parte no sentí que
fuera un lugar sofocado ni caluroso, tal como me habían dicho que sería, aunque
también pudo tener que ver con el hecho de que fui en la mañana alrededor de las nueve. Quizá si
hubiera realizado la observación en la
tarde el clima habría sido menos confortable.
Entre otras cosas algo que también me sorprendió fue la gran
cantidad de tiendas con productos típicos mexicanos y artículos sonorenses.
Abundaban recuerditos de Hermosillo y comida como la machaca, las obleas
rellenas, el queso regional; también los ya mencionados alimentos básicos como las frutas,
verduras, legumbres, granos y, por supuesto, las olorosas carnes crudas.
A decir verdad, casi todos los productos que observé tenían
precios, a mi punto de vista, bastante accesibles. Y más sorprendente aún fue
que nada ahí lucía de mala calidad; al
contrario, mientras escribo sigo considerando lo conveniente que sería cambiar
el lugar donde compro las verduras.


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