El
inicio del film se sitúa en una reunión de la Inquisición de Madrid en 1792,
donde los padres discuten sobre la visión que el renombrado artista Goya tiene de
su institución. La opinión del hermano Lorenzo Casamares al respecto es que
deberían reforzar las tácticas de los inquisidores, tiempo después visita al
artista y le pide a este que le haga un retrato. Podemos observar en esta y en
las siguientes escenas que Goya era muy solicitado como retratista de la gente
importante.
Algo que se destaca mucho a lo largo de la película es el
papel de la Inquisición española en la sociedad, y cómo se encargaba de cazar
sin descanso ante la más mínima señal de algo que sospechara que iba en contra del
catolicismo. Fue completamente insólito observar cómo torturaban a la joven
interpretada por Portman en la película, especialmente debido a que los
inquisidores se dejaban guiar por
sospechas muy vagamente fundamentadas. Ni siquiera la hija de un rico mercader
podía salvarse aun cuando este le pidió ayuda a Goya para que intercediera, de
manera que vuelve a obviarse la importancia que podía llegar a tener un artista
para la gente en el poder, ciertamente era una persona de influencia. Sin
embargo, incluso con los sobornos monetarios del padre de la chica, la decisión
de la Inquisición era implacable. A tal grado que no se puede liberar a la
muchacha porque los padres inquisidores se niegan a dudar de sus métodos.
También, como se dijo, es destacada enormemente la posición
de privilegio que tenía Goya, quien hacía obras incluso a los monarcas
españoles a pesar de que el trabajo que realizaba no siempre era apreciado,
pues como los padres del inicio de la película, no todos admiraban su
entusiasmo por plasmar la realidad.
Se hace mención de cómo el rey de España se entera de la
decapitación de Luis XVI de Francia. Se muestra que quince años después
comienza la Guerra de Independencia Española, donde el pueblo renegaba de los
orígenes de quienes entonces los estaban gobernando ya que ni el rey ni la
reina eran españoles. Goya menciona que ha podido observar, independientemente
de su sordera, los eventos que se desarrollan a su alrededor y también pudo
registrar es sus dibujos. Habla por ejemplo de que Napoleón se apoyó en los
mamelucos, traídos desde Egipto, para ayudar en la lucha contra España y traer
las ideas de la Revolución Francesa, pero mientras las menciona se observan
imágenes de los desastres de la guerra, como para mostrar la ironía de lo que
consiguió en realidad la búsqueda de Napoleón por expandir su imperio. Después
se hace mención de que colocó a su hermano José en el trono de España, pero
este era sólo considerado como un simple "ocupante".
Aunque no todo en el gobierno napoleónico resultó en desgracia,
una de las cosas que acontecieron de esta toma de poder fue la abolición de la
Inquisición española, y con ello la liberación de todos sus prisioneros. La
ahora demacrada muchacha sale de su encarcelamiento, pero sólo para encontrarse
ante ella a un paisaje de guerra y desolación.
Se observa que los franceses están ahora en el poder y que hay
también partidarios de ellos entre los españoles, por ejemplo Lorenzo, quien
ahora se encarga de juzgar a los mismos inquisidores que antes apoyaba.
Se vuelve a hacer mención del arte cuando José Bonaparte
empieza a tomar grandes obras del palacio de España para mandarlas a Francia,
con su hermano Napoleón. Podemos observar que los monarcas estaban muy
ricamente provistos del arte más notorio de la época, o al menos de lo que
ellos consideraban tal. Es muy posible que fueran precisamente los gustos de
las personas en el poder los que marcaron qué creaciones culturales serían las
consideradas obras maestras para la posteridad.
Casi al final se puede apreciar el avance de las tropas
inglesas, haciendo así que peligre el imperio francés. Finalmente los españoles
retoman el poder y con ello también el clero vuelve a su posición privilegiada
y a imponer sus crueles castigos, por ejemplo la ejecución de Lorenzo al ser
juzgado como traidor.

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